A pesar de que la palabra crisis se repite como un rabioso eco lanzado desde las innumerables plataformas comunicativas, el Gobierno anda sumido en la más delirante búsqueda de juegos léxicos paliativos: actitud totalmente acorde con los tiempos, donde la originalidad eufemística resulta tan enmascaradora como ridícula.
Por contra, parece qua la Oposición está más interesada en crear un alarmismo desenfrenado, es decir, en revolver el río para captar futuros votos, que en un planteamiento sensato de la situación a través de la aportación de medidas.
Entre tanto, la mayoría de ciudadanos prefiere ajustarse el cinturón en el avión y aplazar la crisis hasta después de vacaciones.
Sólo nos queda esperar que IRONIA y SATYRA iluminen a nuestros colaboradores.